sábado, 10 de julio de 2021

¿Hemos de adaptar la divulgación a los "nuevos tiempos"?

Hace ya tiempo me propuse iniciar un proyecto de divulgación centrado en dos objetivos: 1) facilitar a las personas, independientemente de su formación e intereses, conocimientos básicos de lingüística para contrarrestar los efectos negativos de la propaganda difundida incluso en el propio sistema educativo y que no tiene ningún tipo de fundamentos y 2) fomentar el pensamiento crítico en una época en la que priman los mensajes excesivamente breves, sesgados, carentes de matices, los cuales llevan al atrincheramiento ideológico, a la búsqueda infinita del sesgo de confirmación, a las etiquetas fáciles y a la incapacidad de aprender algo nuevo.

Antes de entrar a explicar las conclusiones a las que he llegado tras todo este tiempo, es preciso hacer una aclaración. Más adelante, quizás, desarrolle la idea que planteo ahora. Se trata de mi visión acerca del enfoque que debemos dar a los saberes y el conocimiento. El que prima actualmente responde a la ideología que ha sido impuesta desde la mecánica de la dominación e implica la utilización de los seres humanos como mercancía de una manera más sofisticada que en el pasado. Desde este enfoque, los conocimientos que el individuo debe adquirir dependen exclusivamente de las necesidades del Estado y del Mercado, con lo cual, todos los demás son considerados inútiles. Además, establece una jerarquía irreal según el nivel socioeconómico que se puede alcanzar con cada rama del saber, lo cual es variable, pues está sujeto a las necesidades del Mercado en cada momento y a los objetivos del Estado. Si se me permite la expresión, este enfoque lo que hace es prostituir el conocimiento, que es una búsqueda intrínseca del ser humano. Las criaturas humanas, explica Casilda Rodrigáñez, nacen con curiosidad y, en un mundo no dominado por la mentalidad de la explotación, esta nunca se agotaría. Fue esa cualidad innata, la curiosidad, la que llevó a los humanos del pasado a mirar el cielo y elaborar teorías acerca del funcionamiento del Universo, y también a mirarse a sí mismos y a los demás y a buscar explicaciones acerca de todo lo concerniente a nuestra vida en este planeta. Pero no solo eso, pues, precisamente, dado que vivimos en este planeta y tenemos unas necesidades que necesitamos cubrir, nuestros antepasados no dejaron de pensar en innovaciones que ayudaran a facilitar esta tarea. Una etapa interesante fue la llamada revolución industrial en la Edad Media[1].

No podemos negar que estamos viviendo un momento de desarrollo tecnológico. Sin embargo, este está siendo llevado a cabo por la élite financiera, en connivencia con los estados e instituciones transnacionales, y busca sencillamente un mayor control de la población, cuyos miembros, al mismo tiempo, son anulados y aplastados por el sistema educativo, por el ocio hegemónico y, en fin, por la forma de vida impuesta. A esas personas se dirige mi trabajo de divulgación. Cuando comencé el proyecto, tenía la esperanza de contribuir, al menos un poco, a fomentar el pensamiento crítico, las reflexiones pausadas, el silencio interior, la lectura profunda... Pero se plantea aquí un problema. Y este es: ¿hacia dónde va la divulgación que tiene mayor repercusión? Esta utiliza las mismas formas de comunicación a las que nos ha llevado el desarrollo tecnológico implementado por las mencionadas élites. Para captar la atención de personas cuyas capacidades cognitivas (que no se malinterpreten mis palabras, por favor) han sido deterioradas deliberadamente, que no pueden leer más de unas líneas sin cansarse,  y además su nivel de lectura no pasa del literal, por lo que no pueden comprender los textos en toda su complejidad; a las que se ha acostumbrado a buscar el sesgo de confirmación y a desechar toda aquella idea diferente a través de la etiquetación, esto es, de meter todo lo que suene a... en un mismo saco sin ir más allá, sin buscar los matices, pues creen que cuando alguien lee o escucha un mensaje, esa persona está suscribiendo dicho mensaje, cuando, por el contrario, para poder hacer una crítica profunda es imprescindible conocerlo cuidadosamente y así desmontarlo con argumentos (un ejemplo es lo que hace Juan Carlos Moreno Cabrera con el nacionalismo lingüístico español. ¿Cómo podría él exponer sus falacias sin examinar detenidamente sus premisas y su uso retorcido del lenguaje?)

Así, me encuentro con el obstáculo de que para que mis mensajes lleguen, tengo que adaptarlos hasta un extremo absurdo; prácticamente tendría que mutilarlos y ceñirme todo lo posible a los siguientes criterios:

1º) Es preferible el formato vídeo al escrito.

2º) El vídeo tiene que ser dinámico, captando la atención del espectador con expresiones (verbales o gestuales) cómicas, partiendo de un tema de interés, a poder ser de moda (una serie de la que hable todo el mundo, por ejemplo).

3º) El título y la miniatura, que normalmente incluyen una breve frase, deben ser una síntesis de todo el contenido del vídeo.

4º) Este, el contenido, debe ser simple, acompañado de imágenes y animaciones.

5º) La duración debe ser corta. No más de diez minutos, si es posible.

Y podríamos añadir más. Sobre el 5º punto es relevador observar la tendencia de las redes sociales, en las cuales lo que más se fomenta son las stories (Instagram), estados (WhatsApp), shorts (Youtube), etc. Y ya de paso podríamos mencionar la terrible tiranía del like y los efectos que produce, cognitivos y espirituales. Porque sí, también es imprescindible hablar de espiritualidad, la cual no se reduce a fantasmas, seres de otro mundo, experiencias paranormales, etc. De hecho, es totalmente compatible tener una vida espiritual y ser ateo. ¿Qué significa “espiritualidad”? Podríamos definirla como una dimensión del ser humano que se centra en el lado inmaterial de la vida. Pero es que la esperanza es inmaterial, así como el amor, los pensamientos y sentimientos, y muchos otros conceptos abstractos (libertad, coraje, justicia, perseverancia...), y estos no tienen nada que ver con lo paranormal.

En cuanto a los perjuicios cognitivos, diría que el más notable es la ruptura del equilibrio entre esfuerzo y recompensa[2]: las recompensas son abrumadoras y el esfuerzo es mínimo. Esto es lo que sucede cuando te hacen la síntesis de un mensaje en el título y la miniatura de un vídeo en lugar de que tú te molestes en prestar atención, comprenderlo y ser capaz de sintetizarlo, reflexionar sobre él, contraargumentarlo, etc. Y es que la contraargumentación y la crítica profunda se han sustituido por reacciones emocionales (dislikes y comentarios brevísimos guiados por prejuicios y una lectura -o escucha, me refiero a textos hablados o escritos- literal). Sería tema de otra reflexión la cuestión de los mecanismos que hay detrás de esas reacciones emocionales. Los perjuicios espirituales, por su parte, tienen que ver con el desarrollo del sujeto, que ya no se conoce a sí mismo, porque no tiene el “espacio” mental suficiente, ya que su propia mente se ha convertido en una especie de memoria USB que acumula datos, muchas veces irrelevantes (me refiero a las numerosas publicaciones que ve cada día) y que son rápidamente sustituidos por otros nuevos. No estoy hablando de la memoria como tal, que nos sirve para aprender las tablas de multiplicar, el alfabeto, etc. y que sigue otros procesos, sino del mero consumo de información instantánea, obtenida con un simple clic o deslizando un dedo. El like, por su parte, sirve para alimentar el ego, es decir, una falsa imagen que hemos creado de nosotros mismos, y conseguir una falsa sensación de autoestima. No podemos olvidar tampoco la dimensión social, pues, por mucho que se llamen redes sociales, lo que hacen es aislar al sujeto y destruir los lazos, y este es uno de los objetivos de la crisis actual, tomando el término que emplea Esteban Vidal -se refiere a otras causas y no en concreto a las redes sociales, pero la consecuencia es la misma- “laminar el tejido social”[3].

Hay otro factor que influye en la difusión de los mensajes y es la competitividad, pues los medios digitales están diseñados de tal manera que son millones de mensajes los que compiten por captar la atención del usuario. Creo que no es necesario que mencione los criterios que hay que cumplir para lograr tener visibilidad, porque estos consisten simplemente en amoldarse a las exigencias del Mercado (y los intereses de los poderes fácticos, pues van de la mano), las cuales son cambiantes en su forma y métodos, pero no en su finalidad principal: la concentración de riqueza en pocas manos (Facebook compra WhatsApp, Amazon compra Twitch, Bayer compra Monsanto; desaparecen los agricultores y ganaderos locales mientras Mercadona y otras cadenas de supermercados se enriquecen; echan el cierre definitivo pequeños negocios a la vez que empresas como la ya mencionada Amazon ven aumentar desmesuradamente sus cifras...).

Además de todo lo expuesto, en última instancia, la obtención del saber y el desarrollo de las capacidades cognitivas, entre ellas el pensamiento crítico, dependen del propio sujeto, debido a que existe el libre albedrío. ¿Significa esto que debemos dejar de divulgar y de compartir nuestras reflexiones? En absoluto. Sigo considerando necesario que los mecanismos de la “comunicación persuasiva”[4] sean expuestos, que las nociones de lingüística estén al alcance de todos, pero no sacrificando el mensaje, porque, de alguna manera, ceñirse a los criterios impuestos por la visión hegemónica del mundo, no solo modifica la forma del mensaje, sino que mutila su contenido, al simplificarlo en exceso. El conocimiento (todo tipo de conocimiento, también el del ámbito artesanal[5], pues ya hemos dicho que la jerarquía impuesta es irreal) debe estar disponible para todo el mundo, pero es la persona la que tiene que poner su esfuerzo en ir hacia él. Por ejemplo, hay bibliotecas públicas llenas de libros, pero hay que ir hasta allí y, sobre todo, leerlos y entender lo que se lee. Del mismo modo, los conocimientos que yo (y muchas más personas) divulgo están accesibles, insisto, no solo en mis blogs, sino también en libros, conferencias o en el propio objeto de estudio, que son las lenguas naturales (y para acceder a ellas no es necesario permanecer en una biblioteca, sino escuchar a la gente, sobre todo del rural, gracias a la cual se conservan las lenguas estigmatizadas por el poder a través de sus falacias). Del mismo modo, aunque no estoy en absoluto en contra de la adquisición de conocimientos teóricos, para aprender sobre los animales, las plantas, los ríos, etc. qué mejor que observarlos. Tales perspectivas, teórica y experiencial son totalmente compatibles, pero la teórica sin la experiencial está incompleta.

A modo de conclusión, me reafirmo en mi decisión de no adaptar mi mensaje a los “nuevos tiempos”, estando en todas las redes sociales, haciendo pequeños vídeos y stories, tomando como hilo conductor un tema de moda, etc., ya que el efecto sería contrario al que busco. Frente a la forma de comunicación impuesta por el poder, hemos de reivindicar una comunicación que nos permita desarrollarnos como individuos y como seres sociales. En el primer caso, a través de la dimensión cognitiva y espiritual (reflexión, silencio interior, observación...) y, en el segundo, practicando la escucha, la empatía, la disolución del ego., etc., que son actividades opuestas a las ofrecidas por las redes sociales.



[1] Dos libros acerca de este asunto:

  • Balboa de Paz, José Antonio (1992). Ferrerías bercianas, CDN Ciencias de la Dirección.
  • Gimpel, Jean (1995). La Revolucion Industrial En La Edad Media, Taurus.

[2] Yus, Francisco. “Géneros analógicos, géneros digitales”.

[3] Vidal Pérez, Esteban (2021). Informe coronavirus. La biopolítica de la pandemia. Potlach Ediciones.

[4] De Santiago Guervós, Javier (2005). Principios de comunicación persuasiva. Arco Libros.

[5] Una de las personas que realizan esa labor es Eugenio Monesma: https://www.youtube.com/user/EugenioMonesma

miércoles, 12 de mayo de 2021

Mitos del nacionalismo lingüístico español

El nacionalismo lingüístico español es una <<[i]deología según la cual el español es una lengua superior a los demás idiomas con los que convive o ha convivido>>. Desde esta ideología se afirma que el español tuvo una mayor expansión que el resto de lenguas peninsulares precisamente por sus características únicas y especiales. Esto la hace una lengua más apropiada para la comunicación de todos los españoles, o al menos esto afirman quienes siguen tal ideología. 

El artículo del que he extraído la cita de arriba se titula «Unifica, limpia y fija.» La RAE y los mitos del nacionalismo lingüístico español y su autor es Juan Carlos Moreno Cabrera. He hecho algunos vídeos comentándolo. Los tenéis en esta lista de reproducción 👉 https://youtube.com/playlist . En el capítulo final de dicho artículo, se resumen de manera muy didáctica estos mitos, que copio a continuación. En el primer párrafo de cada entrada se explica brevemente el mito y, entre corchetes, Moreno Cabrera lo desmonta.


MITOS DEL NACIONALISMO LINGÜÍSTICO ESPAÑOL

Mito del abolengo documental del español

Las Glosas Emilianenses están entre los primeros testimonios del castellano. El castellano es la primera lengua romance que se pone por escrito.

[Las Glosas Emilianenses, en opinión de algunos expertos de solvencia científica reconocida como Rafael Lapesa, no están en castellano sino en navarro-aragonés (Moreno Cabrera, 2008b: 166).]

Mito de las virtudes del castellano primitivo

El castellano era una lengua más fácil de aprender, más regular, más accesible. Por ejemplo, el sistema de cinco vocales ha ayudado a la progresiva expansión de esta lengua (Moreno Cabrera, 2000: 115-136, y 2008b: 78-79).

[Todas las lenguas del mundo conocidas tienen aspectos fáciles y puntos difíciles de aprender. En efecto, el castellano tiene cinco vocales, pero también tiene más de medio millar de verbos irregulares. Puede consultarse una lista en Alcoba, 1999: 4971-4972.]

Mito de la conversión del castellano en español

Con el correr de los tiempos el dialecto local castellano se ha convertido en un idioma cualitativamente superior; ha pasado de ser dialecto a ser lengua; ha pasado de castellano a español.

[La distinción entre lengua y dialecto no es lingüística sino sociopolítica y se basa en el poder político, militar o económico. Es habitual entre los lingüistas citar la sentencia de que una lengua es una dialecto con un Estado y un Ejército.]

Mito de la dialectalización del castellano moderno

Al convertirse en español, el castellano moderno ha pasado a ser un dialecto de la lengua española.

[Cuando en España se habla de español a secas casi siempre se piensa en la variedad española estándar peninsular. Pero lo cierto es que el castellano moderno no es un dialecto del español estándar peninsular, sino que es éste el que es una variedad o registro culto de aquél.]

Mito del español como lengua común

El español es la lengua común en España porque es la única lengua en la que todos los ciudadanos del Estado español pueden entenderse.

[Para desmontar este mito basta una breve reflexión. Si, por ejemplo, los gallegohablantes monolingües no han tenido nunca grandes dificultades para entender a los castellanohablantes monolingües, ¿por qué éstos no tienen la misma facilidad para entender a los gallegohablantes si las lenguas implicadas son las mismas? ¿Quizás porque los castellanohablantes monolingües estamos menos dotados para entender otras lenguas cercanamente relacionadas con la nuestra? ¿Quizás porque el castellano es la lengua romance más fácil que existe? A poco que se reflexione un momento se verá que ninguna de las dos preguntas puede tener una respuesta razonada afirmativa, si no queremos caer en graves y abominables prejuicios o en otros mitos nacionalistas.]

Mito del español global

El castellano no sólo se transformó en el español como lengua común de España, sino que se ha convertido en la actualidad en una lengua superior de carácter internacional, que rivaliza con otras lenguas globales como el inglés o el francés.

[El inglés, francés o español actuales no son, desde el punto de vista estrictamente lingüístico y gramatical, lenguas cualitativamente diferentes del navajo, groenlandés o koriako, idiomas de ámbito geográfico muy limitado. Su carácter global se debe a las consecuencias del colonialismo y al imperialismo político y cultural asociado al imperialismo económico del capitalismo contemporáneo. Esta condición global no ha cambiado nada esencial de la naturaleza gramatical de estas lenguas.]

Os dejo, además, esta entrevista que le hicieron a Juan Carlos Moreno Cabrera en el programa Para Todos La 2 en 2014 y en la que también desmonta algunos de los citados mitos👉 https://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/ .

lunes, 28 de diciembre de 2020

Origen y función de la RAE

En este vídeo te explico cuándo se funda la Real Academia Española y con qué propósito y, como colofón, desmonto algunos mitos sobre esta institución muy extendidos.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Cómo manipulan al individuo (mecanismos de evasión)

En el capítulo V de "El miedo a la libertad", Erich Fromm especifica cuáles son los mecanismos de evasión a los que recurre el individuo que se siente aislado y desea liberarse del yo a causa del terror que le produce.

Estos son tres:
-Autoritarismo (tendencias sádicas y masoquistas)
-Destructividad
-Conformidad automática
Algunos tipos de sociedad están diseñadas de tal manera que ofrecen una salida a estos impulsos al individuo, quien así puede normalizarlos y percibirse y ser percibido como una persona sana.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Claves para desarrollar el pensamiento crítico

Hoy os traigo algunas claves fundamentales para el desarrollo del pensamiento crítico. En primer lugar, tenemos que hablar del lenguaje, un componente esencial en la adquisición de conocimientos.


El lenguaje: una de las funciones superiores del cerebro

El lenguaje es una de las funciones superiores del cerebro. Aunque la información que voy a compartir ahora la podéis encontrar en distintos libros y documentos, yo estoy utilizando en concreto un pdf elaborado por el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la página 20 nos habla de las funciones superiores:

Estas siete funciones cerebrales tienen, por tanto, un papel imprescindible en nuestro desarrollo. Pero ¿cuál es el del lenguaje? 

Además, el manual de Lingüística coordinado por M. Victoria Escandell (El lenguaje humano) explica que: “El lenguaje se asocia a una capacidad de abstracción que permitió desligar la comunicación de la pura mímesis y del entorno inmediato; y permitió, igualmente, recuperar, transmitir y estructurar el conocimiento”.


El conocimiento de la realidad

Como estamos viendo, el lenguaje es imprescindible para conocer la realidad. Y nuestro conocimiento de la realidad va a determinar cómo nos relacionamos con ella. Cuanto mayor y más exacto sea ese conocimiento, mejor podremos gestionar nuestra vida.

Cuando leemos o escuchamos una palabra, es imprescindible que conozcamos a fondo su significado, pero no solo el literal. Porque por un lado está ese significado denotativo o literal y, por otro, todas las connotaciones que se asocian a esa palabra.

Ejemplo: rojo

  •  Significado denotativo: color
  • Significado connotativo: adjetivo que se empezó a usar para referirse a todo miembro perteneciente al bando republicano durante la guerra civil española y que, en determinados contextos, está cargado de un matiz despectivo, ya que se utilizó y se sigue utilizando para insultar a personas que tienen determinadas ideas.

Cuando no se tiene un conocimiento cultural o histórico, no se puede llegar a ese significado connotativo, con lo cual, la información es insuficiente.

Entonces, ¿qué necesitamos para interpretar correctamente un mensaje?

1. Conocer con la mayor exactitud posible el significado denotativo de las palabras: es una buena práctica recurrir al diccionario de vez en cuando. Además, ahora ya lo tenemos en formato de aplicación para el teléfono móvil. Para ampliar el vocabulario, también es imprescindible tener un hábito lector.

2. Conocer, asimismo, el significado connotativo: hay que tener un conocimiento de la cultura en la que se vive, de la Historia... Es el conocimiento enciclopédico o lo que llamamos cultura general. Este conocimiento enciclopédico se va adquiriendo a lo largo de toda la vida: “nunca te acostarás sin saber algo nuevo”.

3. Pero no solo hay que conocer el significado de las palabras. También es imprescindible tener en cuenta cuál es la relación que tienen las palabras entre sí, esto es, la sintaxis. Por ejemplo, el nexo “y” establece una relación de suma entre los elementos que une; el nexo “o”, de opción entre varias posibilidades; el nexo “pero”, de contraposición; etc. Entre las oraciones, puede haber coordinación o subordinación, etc. Por eso es imprescindible manejar la sintaxis, así como la gramática en general. Cuanto más profundo sea nuestro conocimiento de la lengua, más certera será la interpretación que hagamos de un mensaje.

4. Por otro lado, es muy importante saber interpretar correctamente la intención del hablante, esto es, el proceso inferencial. Y en este proceso es tan importante el lenguaje oral como el gestual, y todo el contexto en el que se está emitiendo el mensaje. Cuando hablamos de intención del hablante, no nos referimos a la intención de la persona. Me explico: imagina que estás siendo víctima de un estafador. Esta persona que desea engañarte pondrá todos sus esfuerzos en hacerte creer que dice la verdad y que es una persona de confianza. Para ello, utilizará determinados recursos (gestuales, lingüísticos, etc.). A esto se le llama ostensión

Por tanto, la intención comunicativa del hablante, de este hipotético estafador, es la de generar confianza. Una persona perspicaz y experimentada verá, por un lado, esa ostensión a través del proceso inferencial (qué me quiere comunicar el emisor), y, por otro lado, verá indicios que le lleven a sospechar de la voluntad del emisor de engañarle. Pero el estafador intentará que ese engaño no se pueda inferir de sus palabras y gestos.

Pongamos otro ejemplo en el que no está presente la voluntad de engaño: una pareja, vamos a llamarles Luisa y Juan, va a ir al cine. La película empieza a las siete, son las siete menos diez y Juan no ha terminado de prepararse. Luisa entonces le dice “son menos diez”, seguramente con una expresión ligeramente enfadada y señalando con su dedo índice su muñeca. La ostensión es clara. De sus palabras y sus gestos se extrae su intención comunicativa, que en este caso es exhortativa: la de que Juan se dé prisa para que lleguen a ver la película a tiempo.

En este caso, no hay dobles intenciones.

Como estamos viendo, la comprensión de la realidad se distribuye en distintos niveles.

<<los niños (...) comienzan usando la palabra "babau" para un perrito determinado, aunque sea de peluche, y poco a poco la van aplicando a más objetos y animales hasta que alcanza nuestra categoría "perro" >>. (¿Qué son las lenguas?, Enrique Bernárdez)

El lenguaje va de lo sencillo a lo complejo y esa complejidad se va alcanzando a lo largo de nuestra vida. En ese proceso, vamos estableciendo relaciones semánticas que nos sirven para estructurar el conocimiento.

 

Los universales de la comunicación

En el artículo Cómo nos convencen los políticos expliqué cuáles son los universales de la comunicación y cómo se utilizan desde la política, la publicidad y los medios de comunicación que sirven a los intereses de los políticos, para manipularnos. Hagamos un repaso:

·         Esclavitud de la imagen

·         Teoría de la disonancia cognitiva

·         Reciprocidad

·         Gregarismo

·         Previsibilidad

·         Principio de economía cognitiva

·         Sumisión

Estas son conductas humanas innatas que conocen y utilizan a su favor aquellos que desean ejercer poder sobre nosotros cuando aún no somos conscientes de ello. El origen de estas conductas está en nuestros primeros pasos como especie. Son "comportamientos heredados tras millones de años de adaptación y que se reflejan, fundamentalmente, en las respuestas emocionales que tienen una importancia vital en la comunicación".  (Principios de comunicación persuasiva, Javier de Santiago Guervós).

Aunque todas ellas son importantes para el tema que estamos tratando, vamos a centrarnos en la disonancia cognitiva.

La disonancia cognitiva es el “malestar psicológico o tensión interna que percibimos cuando una creencia personal se ve cuestionada por una nueva información incompatible o contradictoria”. (https://www.psicoadapta.es/blog/que-es-la-disonancia-cognitiva/)

Para resolver esta tensión, podemos hacer dos cosas: descartar la nueva información etiquetándola como ridícula, pseudocientífica, etc., sin llegar a comprobar si es cierta o no, o comprobar su veracidad y, si es necesario, hacer un reajuste en nuestras creencias.

La reacción más cómoda es la primera, pero para desarrollar el pensamiento crítico es imprescindible llevar a cabo la segunda opción: examinar la nueva información recibida y comprobar su veracidad. Este no es un proceso sencillo, ya que vivimos en un mundo que es una red de mentiras y de medias verdades. Los pasos que debemos seguir en esta parte de nuestra búsqueda dependerán del contexto concreto. Por ejemplo, si escuchamos una afirmación científica, tendremos que comprobar quién la hace, si tiene intereses, si para llegar a esa conclusión se ha seguido el método científico, etc. Y cuidado aquí, ya que en múltiples ocasiones el poder recurre a científicos      para dar a una afirmación una pátina de autoridad (la sumisión es uno de los universales de la comunicación) y, basándose en ella, poder ejecutar leyes o medidas con las que restringen nuestros derechos fundamentales. Por lo tanto, un título científico o una revista de renombre no son indicativos de que una afirmación sea científica. Lo único que pueda dar veracidad a una teoría o hipótesis es la propia naturaleza del estudio por el que se llega a esa teoría o hipótesis: si el investigador ha seguido o no el método científico. No todos los resultados de investigaciones son publicados en revistas de renombre.

Con las afirmaciones de carácter histórico sucede algo similar. Hay algunos historiadores interesados en dar una visión sesgada de determinados acontecimientos del pasado, así que es imprescindible distinguir entre un artículo o libro histórico de otro que no lo es. En el primer caso, encontrarás constantes referencias que se pueden consultar y comprobar. En el segundo, puedes encontrar o bien solo elucubraciones sin ninguna referencia o un discurso manipulado en el que sí se te ofrecen fuentes, pero solo aquellas que sirven para reforzar las ideas que se quieren difundir, mientras que se te ocultan deliberadamente aquellas que refutan lo que se dice.

La mala noticia es que aunque vayamos con pies de plomo, podemos equivocarnos alguna vez y, diciéndolo de manera coloquial, nos la pueden colar sin que nos demos cuenta. Por eso es muy importante estar siempre dispuesto a revisar aquello que creemos verídico sin, por ello, dejar de tener los pies en la tierra.

 

Conclusión

Mantener un espíritu crítico es relativamente sencillo. Alcanzar la verdad (o las verdades) no lo es, pero eso no nos exime de renunciar a ella. El desarrollo del pensamiento crítico es un proceso que dura toda la vida y que comienza en la infancia, cuando empezamos a descubrir el mundo que nos rodea y a organizar la realidad a través del lenguaje. Por lo tanto, una de las claves de este proceso es estimular esta función superior del cerebro, llegar, poco a poco, desde una comprensión literal de los mensajes que recibimos hasta una comprensión mucho más profunda, teniendo en cuenta tanto el significado denotativo como el connotativo. Pero, además, hemos de analizar la intención del hablante, tanto la comunicativa como la personal y aprender a descubrir las dobles intenciones.

Necesitamos asimismo un conocimiento cada vez mayor del contexto, de la realidad histórica, social..., tener una cultura general que nos permita interpretar correctamente los mensajes recibidos, tanto de manera oral como escrita (un tuit, un cartel publicitario, una publicación escrita o audiovisual en facebook, etc. también son mensajes).

Otra clave del proceso es la del autoconocimiento, la de identificar nuestras conductas humanas universales (esclavitud de la imagen, teoría de la disonancia cognitiva, reciprocidad, gregarismo, previsibilidad, principio de economía cognitiva y sumisión) y observar si nos están impidiendo de algún modo llegar a un conocimiento más profundo de la realidad. Pero lo más fundamental es la práctica, pues así es como verdaderamente se aprende. 




domingo, 9 de agosto de 2020

Sí existe literatura leonesa

Uno de los argumentos que se suelen utilizar para desprestigiar lenguas minorizadas como el leonés o el aragonés es que no tienen literatura, al contrario que la superior, según ellos, lengua castellana. En primer lugar, debemos decir que, aunque fuese cierto, la ausencia de literatura escrita en una lengua no significa que esa lengua no exista o que sea un invento moderno (otro de los mitos sobre el leonés, aragonés, euskera, etc.). Los filólogos y otros estudiosos de la lengua y la cultura sabemos que la literatura oral es tan importante como la escrita, y la idea de inferioridad se basa en una actitud supremacista hacia culturas diferentes a la predominante en Occidente. Por ejemplo, las personas que comparten tal mentalidad son incapaces de aceptar que las lenguas khoisan tienen un sistema fonológico tan complejo como el del castellano, el alemán o el inglés, ya que cada uno de los chasquidos o clics se pronuncian de manera diferente y se pueden representar en AFI:

·         Clics dentales, AFI: [ǀ]

·         Clics laterales, AFI: [ǁ]

·         Clics bilabiales, AFI: [ʘ]

·         Clics alveolares, AFI: [ǃ]

·         Clics palatales, AFI: [ǂ]

En segundo lugar, estas personas desconocen que las primeras manifestaciones escritas en romance castellano no son literarias, sino notariales, pues en la Alta Edad Media la lengua de cultura era el latín (no por razones lingüísticas, como ya sabemos, sino porque la consideración de las lenguas vulgares fue un proceso que necesitó su tiempo).

La documentación notarial medieval es abundante, tanto en castellano como en las otras lenguas peninsulares, incluido el leonés, y ha sido ampliamente estudiada por las distintas generaciones de filólogos desde Menéndez Pidal hasta nuestros días.

¿De cuándo datan los primeros testimonios literarios de la Península Ibérica escritos en romance? Las jarchas, del siglo XI, serían las más tempranas manifestaciones en nuestro territorio. Se trataba de versos en romance mozárabe, extraídos de la lírica popular e insertados en las moaxajas por poetas cultos árabes y hebreos.

La lírica gallegoportuguesa, tan prestigiosa en su momento, vive su época de máximo esplendor en los siglos XIII y XIV, sin embargo, era primordialmente cantada y solo se empieza a recoger con regularidad en cancioneros a partir del XIV, aunque existen algunos manuscritos anteriores.  Es probable que las cantigas de amigo compartan con las jarchas y con otro tipo de composiciones líricas europeas similares un sustrato común y se remontarían a una época bastante antigua.

En cuanto al aragonés, uno de los primeros documentos escritos es la crónica Liber Regum, redactada seguramente entre 1194 y 1211 y que “[s]e considera el primer texto histórico de extensión considerable escrito en una lengua peninsular”[1]. Otro texto aragonés de notable importancia es el poema juglaresco Razón Feita d’Amor, de comienzos del siglo XIII (h. 1205).

Algo anterior es uno de los primeros testimonios literarios en lengua catalana, las Homilies d’Organyà, texto de carácter religioso compuesto a finales del siglo XII y descubierto a comienzos del XX en la iglesia de Santa Maria d’Organyà. Otra figura importante de la literatura en catalán que dejó su obra por escrito es Ramon Llull, del siglo XIII.

También encontramos literatura escrita en castellano en la Edad Media. Una de las manifestaciones más antiguas es el Cantar de Mio Cid. Si bien no tenemos clara la fecha de composición, la única copia conservada data, en opinión de algunos autores, de 1307, pues restituyen una C borrada en el manuscrito, firmado por Per Abbat en mill e CC XLV (era hispánica). En el caso de que esta teoría no sea correcta, el manuscrito habría sido elaborado en 1207. Pero esto no significa que no existiese una tradición épica anterior, solo que era de carácter oral, tanto en el caso castellano como, en general, en los cantares de gesta europeos, que eran cantados por los juglares.

La lengua leonesa abunda sobre todo en documentos notariales y en literatura de tradición oral, que, como hemos apuntado, es tan relevante como la escrita. En este artículo os expliqué que el leonés se va dejando de usar por escrito a partir del siglo XV, debido al prestigio otorgado al castellano, la lengua del centro de poder. Recordemos que la unión definitiva de los reinos de León y Castilla bajo la Corona de Castilla tiene lugar en 1230 y, aunque se sigue conservando el derecho y las costumbres particulares de cada reino, el castellano se impone como lengua de prestigio y la lengua leonesa perdurará en la literatura del XVI como mero elemento de folclore, como nos muestran las piezas teatrales de Juan del Enzina, Lucas Fernández…, que usarán el denominado sayagués para caracterizar a sus personajes rústicos.

No obstante, nos encontramos con obras fundamentales de la literatura hispánica[2] que son probablemente leonesas o, al menos, contienen leonesismos. Con respecto al Libro de Alexandre, no existe unanimidad sobre la lengua en la que está escrito. Menéndez Pidal y otros autores optan por la hipótesis de que fuese escrito originalmente en leonés, mientras que Joan Coromines, entre otros filólogos, cree que un copista leonés habría añadido los rasgos de su lengua a un original castellano.

El poema titulado Debate de Elena y María, conservado en un único manuscrito de enorme valor y compuesto en el siglo XIII, para Pidal, está escrito en leonés, aunque tiene presencia de elementos castellanos y gallegoportugueses.

El mismo autor considera otra obra relevante, el Poema de Alfonso Onceno, “una de las últimas obras de la literatura leonesa”. Escrito por Rodrigo Yáñez en 1348, se trata de una crónica en verso del rey Alfonso XI, bisnieto de Alfonso X “el Sabio”.

Ya he mencionado que la tradición oral es de tanta importancia como la literatura escrita. El origen de la lírica, la épica y el teatro no es escrito, aunque después se plasme en manuscritos e impresos. Uno de los géneros de gran riqueza de la literatura hispánica es el de los romances, predominantemente recitados de manera oral, si bien acabó surgiendo un interés por conservarlos por escrito. Este género se ha desarrollado especialmente en las culturas castellana, sefardí y leonesa, como pone de manifiesto para esta última la antología de David Álvarez Cárcamo.

Una de las causas de que se hayan conservado las composiciones orales leonesas a lo largo de los siglos es la costumbre del filandón, una reunión que tiene lugar por las noches y en la que se cuentan cuentos y leyendas, romances, etc. alrededor de un fuego mientras los vecinos y vecinas realizan tareas artesanales. El filandón perdura hasta nuestros días y ha sido declarado Bien de Interés Cultural por las Cortes de Castilla y León.

Con toda esta información, hemos demostrado que la creencia de que una comunidad que no pone por escrito su literatura no es inferior a aquellas que sí lo hacen. De hecho, existen lenguas ágrafas y no por ello son inferiores a las culturas que tienen escritura. Pero es que es mentira, como he leído estos días y como se suele argumentar erróneamente cada vez que se toma cualquier medida a favor de las lenguas minorizadas, que no exista literatura leonesa escrita. Y lo mismo se puede aplicar a la aragonesa. Estas lenguas corren especial peligro en nuestros días debido al nacionalismo lingüístico español, a la globalización, al abandono del mundo rural, etc. Sin embargo, existe entre las generaciones jóvenes un interés en recuperar la lengua y la tradición de sus padres y abuelos. Desde el ámbito político, quizás no se hace lo suficiente por estas lenguas, ya que, como digo, cada medida se recibe por ciertos sectores con desaprobación y agresividad verbal basada en falsas creencias. Por eso es fundamental ofrecer datos y argumentos sólidos que contribuyan a ofrecer una consideración social positiva de estas lenguas.



[2] Utilizo aquí la primera acepción del DLE: “Perteneciente o relativo a la antigua Hispania o a los pueblos que formaron parte de ella”, lo que engloba las distintas lenguas peninsulares y no hace referencia solo al castellano.